Bueno, aquí en Yankilandia todo sigue bien: a Obama le dieron el Nobel de la Paz en Europa, pero aquí lo que le dan es palo tras palo; el estado de California está cada vez más arruinado (Schwarzenegger está contando los días que quedan para las elecciones del año que viene, anda que no tiene ganas de salir pitando); la NBA ya ha empezado y los del Béisbol están jugando las finales. En fin, el mundo sigue girando.
Este pasado finde fue Halloween. Estuvo chulo, porque además cayó en sábado. Fue como un Sábado de Carnaval en Navalmoral, pero sin las canciones de Giorgi Dann ni el personal con todo el pelotazo en la puerta del Zaragata (y diréis vosotros: pues vaya mierda!). El caso es que la gente se vuelve medio loca ese día, lo de ir disfrazado y hacer el bobo es común en tooodas las partes del mundo. Yo fui super original y me disfracé de futbolista, con la equipación del Barça, y me encontré a un asiático con la del Madrid, y allí estuvimos toda la noche echándonos fotos, jejeje.






Como digo, la noche como tal, para los adultos, es una noche de fiesta más, pero disfrazados. Mola bastante más para los niños. Como hemos visto cien mil veces en las pelis, salen en pandilla (normalemente acompañados de algún mayor), y van por las puertas relatando lo de "trick or treat" (truco o trato). Esto se traduce en que o les das golosinas o te hacen algúna travesura; pero vamos, tonterías, porque si esto se llega a hacer en España me imagino huevazos en la cara de los vecinos, pintadas en las puertas y demás lindezas (lo hacíamos sin necesidad de Halloween, así que fíjate).
Y otra cosa interesante es que en la oficina, el viernes, montamos una parafernalia que no veas. Esto que veis son fotos en la sala de reuniones, totalemnte decorada para la ocasión. Es impresionante lo bien que quedó, e igual de impresionante lo sosos que son los de la parte americana de la oficina, que anduvieron por allí media hora... y se volvieron a trabajar. Son ganas de dar la nota, porque oficialmente teníamos medio día libre para la fiestuqui... En fin, allá ellos. Por cierto, el de la máscara naranja soy yo.
Y de momento, esto es todo. A ver si me animo y sigo relatando historietas, que siempre hay cosas que contar!



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