jueves, 6 de octubre de 2011

"Stay hungry, stay foolish"

Muchos se preguntan qué es Silicon Valley. Yo mismo lo hacía antes de venir aquí; había oído hablar tanto de ello, que tenía una idea un tanto equivocada. Pensaba en una macrocomunidad llena de tiendas de ordenadores, con campus enormes muy cercanos unos de otros... Así que la primera impresión al llegar es contradictoria: es un valle enorme, atravasedao de oeste a este por dos autopistas principales, en cuyos extremos están situadas las ciudades de San Francisco y San José. Geográficamente, no era lo que esperaba, no hay una urbe propiamente dicha, sino pequeñas poblaciones de casitas muy monas, que ocupan casi todo el valle. Nombres como Cupertino, Mountain View o Palo Alto son bastante conocidos en este mundillo de la tecnología, vivas aquí o donde sea.

Silicon Valley es más un concepto que un lugar. Es una amplia comunidad, cuya piedra angular es la innovación. El anhelo de todo bicho viviente por estos lares no es sólo trabajar en Google o Facebook; es crear el nuevo Google o el nuevo Facebook. Incluso dentro de las grandes compañias se innova de manera imparable; este mundillo de la teconología de mueve tan rápido que si te mueves, no sales en la foto. Este artículo reciente explica todo esto a la perfección, en boca de españolitos que llevan aquí ya un tiempo.


Todo esto empezó con un par de ingenieros eléctricos que se graduaron en Stanford en 1935. Como no tenían oficinas ni laboratorios donde realizar sus experimentos, Bill Hewlett and Dave Packard decidieron ponerse manos a la obra en el garage de su casa. De sus manos (y de sus cabecitas) salió un primer producto, un audio oscilador, que les empezó a hacer ganar pasta; no se quedaron ahí, y qué voy a decir sobre dónde llegaron... HP es quizá la primera gran empresa del sector fundada y operada en Silicon Valley.

Hewlett Packard marcó el camino para otros muchos, como IBM, que se posicionó como número 1 en el terreno de la computación. Ordenadores gigantes, orientados a grandes compañías; industria pesada, al fin y al cabo.

En esto, empezó a haber gente que se preguntaba si estas máquinas mastodónticas podrían llegar ser utilizadas por el más común de los mortales. Pasar del "corporate computer" al "personal computer". Llegados a este punto, voy a optar por una versión sesgada de la historia, pues a donde quiero llegar es al personaje que hoy está en boca de todos, después de que ayer nos dejara para siempre. Aún así, que nadie nunca se olvide de Bill Gates y Paul Allen; sus ordenadores no son tan cool, su sistema operativo a veces se cuelga, y pueden que en sus inicios copiaran todo de los demás; pero es evidente que fue Windows quien dio el espaldarazo definitivo al ordenador como producto estrella de la electrónica de consumo. Hay una película-documental interesante, de ya hace unos años, que se centra en la lucha de egos e ideas entre Jobs y Gates: Piratas de Silicon Valley.


Apple fue lo contrario a Microsoft desde el principio. Steve Jobs y Steve Wozniak no se aliaron con IBM, lucharon contra ellos. Como HP, empezaron en un garage, pero en lugar de en Palo Alto, en Los Altos, bien cerquita. El espíritu indomable de Jobs y la impresionate capacidad técnica de Woz les llevaron a lo más alto; a mediados de los 80 eran los reyes del mundo. Su Macintosh era la bomba, tecnología punta al alcance de cualquiera. Pero aquí Jobs cometió probablemente el único error estratégico de su vida: consideró que el mundo estaba a sus pies, y que no le hacía falta abrir su sistema operativo a otros fabricantes. ¿Quién iba a comprar otro ordenador si podía comprar un Macinstosh? Fail. En ese punto Microsoft les pegó una pasada espectacular. Windows empezaba a ser omnipresente ("un ordenador en cada casa, Windows en cada ordenador), y Apple perdió el norte. A Jobs lo largaron (que te echen de tu propia compañía es chungo), y decidieron seguir una nueva política en la que lanzaron tropecientos productos distintos, sin ton ni son.

Nuestro Steve decidió que había que seguir adelante, y le dio por crear pelis animadas. NeXt, Pixar. Casi nada. Con estas empresas se volvió a hacer de oro, y Apple lo recuperó en 1997... para dar la vuelta a la tortilla.

Lo hizo, claro que lo hizo. Y siguió fiel a sus principios de la década anterior, pero esta vez de una manera mucho más madura. Negoció con Bill Gates, y obtuvo financiación de Microsoft. Office y MAC OS empezaron a ser compatibles, la línea de productos se especializó (pocos y buenos). Y empezaron a surgir nuevas ideas. El Walkman de sony estaba desfasado, el formato MP3 empezaba a romper el mercado de las discográficas... A esos ingredientes les ponemos un poquito de diesño, marca de la casa en la compañia de la manzana, y ale, tenemos un iPod, con cacniones a 99 centavos, que la gente compra. Pasaron los años, y parecía que el teléfono móvil era la siguiente gallina de los huevos de oro. Él lo vio, y el resultado fue el iPhone. Le gustó la idea (ya existente) de esos aparatitos ligeros y manejables con los que conectarse a internet, leer libros y ver películas. Lo mismo: una campaña de  (no)marketing basada en los rumores y el secretismo, y al cabo de 2 años, 40 millones de iPads vendidos.

No inventó la rueda, pero sí fue capaz de darle una forma, un color, un valor añadido que la convierten en especial. Productos con una estética espectacular, una experiencia de usuario inigualable; campañas de marketing medidas milimetricamente, presentaciones de producto seguidas como si fueran intervenciones divinas, con él como el gran Mesías; tiendas clonadas por todo el mundo, sencillas, frescas, cool; clientes satisfechos de pagar una pasta por sus productos; modelos de negocio que a priori parecían suicidas.

Durante los últimos días, se preveía tormenta para el miércoles 5 de octubre en Silicon Valley. Pero nadie pensó que lo que iba a llegar era un auténtico terremoto. Se ha ido la cara más visible de este sueño de locos, que otros muchos seguirán para beneficio de todos. Emprendedor, inconformista, soñador, perfeccionista, visionario. Ojo, también déspota y egocéntrico, todo sea dicho. Genio, al fin y al cabo. Su discurso en la ceremonia de graduación de Stanford en 2005 es sencillamente memorable.





Muchos se preguntan qué es Silicon Valley. Él fue Silicon Valley.