Y es que esta ciudad fue creada "from scratch" (desde cero) para albergar las sedes de las instituciones políticas del país. La mayor parte de su población está relacionada con la Administración Pública (ciudad de funcionarios, vaya), y muchos de ellos viven en los estados colindantes de Virginia y Maryland. Esto es curioso, porque Washington no pertenece a ningún estado, es un distrito independiente (de ahí lo de DC, Distrito de Columbia). De hecho, la gente se refiere a ella principalmente como DC, dejando el nombre de Washington para el estado del noroeste (dónde está Seattle).
La visita tiene los puntos muy claros: National Mall, Cementerio Arlington, Pentágono, Gerogetown. A ésta última zona no me dio tiempo a ir, pero teniendo en cuenta que su atractivo es ser un barrio "europeo", no parece que me perdiera nada nuevo.

El National Mall es una zona al aire libre que es el centro de todo: Capitolio, Monumento a Washington, Lincoln Memorial... Todo muy reconocible como podéis ver en las fotos. El complemento perfecto a estos edificios son los museos bordean el Mall. En serio, puedes estar una semana visitándolos y quizá aún quede algo en el tintero. Yo vi los dos más mediáticos, el de Aire y Espacio y el de Historia Americana. En el primero, hay desde el prototiopo usado durante 7 años para fabricar el telescopio Hubble definitivo, hasta gran parte del material usado por el Apollo 11 en su viaje tripulado a la Luna, pasando por misiles Tomahawk y variuos tipos de cápsulas espaciales.
En el de historia americana, pues eso, se hace un repaso a cómo se formó este país, desde las primeras expediciones españolas hasta las últimas anexiones (Oklahoma, Arizona, New Mexico, Alaska, Hawaii...). También tienen guardada como oro en paño la bandera que dio origen a la letra de su himno, bandera que ondeó en el Fuerte McHenry, en Baltimore, en 1814, durante las guerra con los ingleses.

En el Capitolio, me tocó un guía que realmente disfrutaba con su trabajo, lo cual es muy de agradecer. Nos explicó multitud de curiosidades sobre las proclamaciones de distintos presidentes, nos enseñó muchas pinturas y obras que hay por allí dentro...

El salón central, que es de donde arranca el Presidente antes de salir por las escaleras para ser proclamado como tal, está presidido por varias pinturas, una de las cuales muestra a Colón llegando bajo bander española a tierras americanas. Como curiosidad, decir que tembién vi una sesión de debate en el Senado. No tengo fotos de eso porque te hacen dejar en consigna todo aparato electrónico, y con la cantidad de gorilas que hay allí dentro, como para negarte...

Curiosamente, me encontré el primer día con una macromanifestación de los 'defensores de la vida', los antiaborto. Me sorprendió la cantidad de niños/as menores que había, todos con sus uniformes y sus consignas estúpidas (a mi personal parecer).
La Casa Blanca, como os podéis imaginar, está ultra protegida, es muy difícil hacerse una foto en condiciones con la fachada famosa (que es la trasera). Como veis, lo másque se puede hacer es meter la cámara entre los barrotes de la valla, y sacar la foto del edificio. Por el otro lado es más asequible: es la parte por la que entran los invitados con los coches oficiales.


El cementerio Arlington es un cementerio militar en el que hay enterrados veteranos de guerra desde la Guerra Civil hasta los últimos de Irak y Afganistán. Además, hay varios presidentes, entre ellos Kennedy. Es inmenso, recorrerlo a pie te puede llevar más de 3 o 4 horas (yo cogí un bus). Por cierto, hay unas vstas impresionantes de la ciudad y del Pentágono desde allí.

La visita al Pentágono fue una falta de previsión en toda regla, ya que sí que hay tours disponibles, pero hay que pedirlos con tropecientos meses de antelación. Así que me limité a echarme unas fotillos en el lado oeste, que fue el que recibió el ataque del avión el 11 de Septiembre.

Por cierto, todo todo todo en Washington es gratis: museos, Capitolio, memoriales... Buena manera de incentivar el turismo y empapar al personal con cultura americana.